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"Les ofrecemos directamente lo que somos, la universidad en sí"
Juan Pérez Miranda, vicerrector de Relaciones Internacionales de la UFV, explica las ventajas de las becas Erasmus.
Juan Pérez Miranda
  Juan Pérez Miranda  UFV  


J. P. Miranda: "El Erasmus te hace madurar como persona".

Luis Carballo 11/05/2016 1º Periodismo

El programa Erasmus, EuRopean Community Action Scheme for the Mobility of University Students (Plan de Acción de la Comunidad Europea para la Movilidad de Estudiantes Universitarios) fue fundado en 1987 por Franck Biancheri. Erasmus da a estudiantes de todas las universidades de la Unión Europea la oportunidad de disfrutar de una beca para viajar a otros centros de enseñanza superior del resto de la UE durante un período de tiempo entre tres meses y un año. Esto les aporta, además de formación académica, experiencia cultural y lingüística y más oportunidades ante el mundo laboral cuando regresen a su país de origen. Juan Pérez Miranda, vicerrector de Relaciones Internacionales de la Universidad Francisco de Vitoria (UFV), recibe a Mirada 21 y explica en qué consisten las becas Erasmus.

En primer lugar, ¿en qué consisten las becas Erasmus?

El programa Erasmus tiene más de 25 años y lo promovió la Unión Europea para garantizar los intercambios de estudiantes. Se financia con fondos de la UE y articula un modo fácil de llegar a acuerdos de movilidad de estudiantes, profesores y personal para fomentar el intercambio de experiencias y prácticas entre Europa. Luego se adhirieron unos países más que no están en la UE, pero son cercanos. Se trata de una iniciativa para favorecer una unidad e intercambio de experiencias con fondos europeos. En este sentido, es un programa para el fomento de la movilidad, del intercambio y, ciertamente, hay otros programas de movilidad con otros países a través de acuerdos bilaterales, pero el Erasmus es específico de Europa, aunque luego se ha extendido a otros países.

Según la Universidad Complutense, los alumnos extranjeros de Erasmus sacaron durante los últimos seis años un 7,17 de media, de un total de 10.189 estudiantes del programa. ¿Qué opina al respecto?

Bueno, yo creo que ese dato no nos sorprende. En esta universidad recibimos alrededor de 300 en todo el año, que es un número bastante importante comparado con el total de nuestros alumnos. Al final los estudiantes son parecidos a los que tenemos. Los tenemos mejores, más buenos, pero, en general, está demostrado que aquellos alumnos que tienen un interés por tener una experiencia internacional precisamente son los más comprometidos con su propia carrera porque están deseando tener una experiencia académica para prepararse mejor, lo que presupone que ya en su universidad de origen eran buenos estudiantes, y aquí lo comprobamos.

También lo podemos ver en otras dimensiones más allá de la nota, porque se interesan por otras actividades culturales, deportivas, etc. Son alumnos participativos. Además, otro dato que hemos comprobado aquí es que el Erasmus te hace madurar como persona. Por ejemplo, en cuatro meses hay estudios que incluso hablan de que se alcanza una madurez equivalente a la de cuatro años, ya que te tienes que enfrentar a desafíos, tienes que hacerte preguntas sobre tu propia carrera… Entonces nosotros lo que vemos es que, de todos esos estudiantes que vienen de otros países de Europa, pues a veces esas preguntas o esa maduración es observable cuando entras en diálogo con ellos, cuando cuentan cosas de ellos, cuando trabajan en equipo, cuando exponen, y entonces sí que podría confirmar que nuestra propia experiencia dice que en general son iguales o mejores, que son alumnos bastante comprometidos.

¿Cuántos alumnos de Erasmus hay en la Universidad Francisco de Vitoria ahora mismo?

Alrededor de 300 sobre un total de 4.500 alumnos de grado que tenemos.

¿Qué tal les va? ¿Asisten siempre a clase?

Observamos muchas diferencias y, en general, puede que varíe un poco por cultura. Por poner un ejemplo, alumnos de países más nórdicos tienden a ser más cumplidores por su propia cultura, y a lo mejor otros se parecen más a nosotros, como alumnos de Francia, Italia, pero en general no se observan apenas diferencias. Se ajustan muy bien a las normas, se les explican, tanto de asistencia como de trabajos o de prácticas en empresas o en hospitales y no hemos tenido problemas. Muchas veces, a lo mejor, las cuestiones que se plantean son al principio de obtener información sobre cómo funciona la universidad o a veces hay malentendidos, como que de repente no saben consultar el aula virtual o ese tipo de cosas, pero luego enseguida en cuanto cogen las rutinas ya preguntan en las coordinaciones, en el aula virtual y se mimetizan bastante con lo que hacemos. La experiencia es que cada vez más, yo creo, aunque inicialmente tienden más a relacionarse entre ellos, cada vez se observa que se abren más a interrelacionarse con alumnos de aquí.

Pusimos en marcha hace un año y medio un programa de acogida, el Buddy Programme, que mezcla alumnos españoles con internacionales, que ha sido un éxito, ha funcionado muy bien en cuanto al tema de la integración. Ha sido muy altamente beneficioso, porque alumnos de aquí no tienen la oportunidad de salir, pero de repente pues pueden hablar en otro idioma y sentirse útiles ayudando a otros y de paso conocen sus inquietudes, su perspectiva cultural y es una manera de estar aquí, de estar en contacto con la gente internacional ayudando a otros, y también surgen amistades.

¿Sacan buenas notas?

Sí, podríamos decir que no hay diferencias e incluso entre los extranjeros hay algunos que destacan más que los españoles y sacan muy buenas notas. Eso nos dice que realmente no vienen solo aquí a cubrir expediente o a mantener lo que ya traían, sino a mejorar y a aspirar a más. Estamos contentos porque esa mezcla, esa experiencia con alumnos de aquí genera una dinámica de querer saber más, o sea de que de algún modo es bueno también para reforzar la experiencia académica de los que están aquí.

¿Cuáles son las carreras que ofrece la UFV que más demandan los extranjeros?

En general, hay acuerdos de Erasmus y bilaterales con todos los grados de la universidad. Históricamente, las que más movilidad han tenido son las del mundo de Economía, ADE (Administración y Dirección de Empresas), aunque también en la Facultad de Comunicación. El mayor número está en el mundo de las empresas, que es lo más lógico porque es lo más internacional. Después estarían, también con un número interesante, todo lo que es la Facultad de Comunicación y otras como por ejemplo Biotecnología, y luego ya a más distancia están otras.

Me atrevería a decir que una de las ventajas más importantes de esa experiencia de irte fuera o venirte a un sitio como la UFV, que, por la mera convivencia, por el intercambio de ideas, te enriquece la perspectiva, y eso es como muy bueno mutuamente. Siempre hay perspectivas diferentes, lo que llamamos ahora multicultural y eso enriquece, desde luego. En un país como España eso viene muy bien, porque es un país con diversidad y Europa lo mismo. Tú puedes comprender mejor al otro, pero además sentir esa unidad. Eso se experimenta mejor en la convivencia que leyendo un artículo o una reflexión teórica.

¿Se está muy encima de ellos o tienen mucha libertad?

Al principio se les orienta bastante, como a los alumnos de primero cuando llegan a la universidad. Les explicamos la universidad, los servicios, les hacemos un tour por toda la facultad y luego desde nuestra oficina de relaciones internacionales les facilitamos las interacciones y les ayudamos a moverse. La experiencia dice que, sin pretenderlo, ellos son más autónomos a partir de la tercera semana.

¿Se van satisfechos de vuelta a su país tras su paso por la UFV?

En general, valoran mucho, no solo lo que aprenden por el lado académico, sino lo que tiene de experiencia. Esto se nota en la ceremonia de graduación, en los testimonios; luego se crean muchas redes sociales de antiguos Erasmus, nos mandan postales de dónde han estado… están en contacto con nosotros y siempre tienen ese impacto del buen recuerdo que les ha dejado la UFV, y luego a veces incluso vuelven de visita.

¿Qué les ofrece esta universidad que otras no pueden?

Yo creo que les ofrecemos directamente lo que somos, o sea, la universidad en sí. Los propios programas tienen un enfoque más práctico, la cercanía con el profesor o las mentorías. No es tanto que tengamos cosas solo para extranjeros, sino que les enseñamos a que descubran el valor diferente que tenemos aquí. Valoran mucho el tipo de campus, que es abierto, con actividades deportivas o culturales. Una cosa que valoran mucho es mejorar su español. Siempre traen un conocimiento de español y les ofrecemos cursos personalizados para mejorarlo, sin coste para ellos y sin estar incluidos en su formación.

¿Cada vez vienen con más nivel de español?

Las exigencias del programa Erasmus se han hecho cada vez más claras, y ahora la propia Unión Europea pone requisitos y se mide y se comprueba su nivel. Lo normal es que tengan un nivel B2 (intermedio-alto). Luego lo mejoran y pueden entrar en un nivel C1 con mucha facilidad. Les ofrecemos también la posibilidad de hacer el examen oficial del Instituto Cervantes, que es el DELE.

¿Qué más requisitos piden aparte del español?

Antes de venir se hace un acuerdo de las universidades que van a cursar, una estimación y conversión de los créditos. Luego las notas que sacan aquí se convierten a su propio sistema.

¿Cuántos alumnos de la UFV están de Erasmus en el extranjero?

En el presente curso, unos 70 más o menos. En España vienen más de los que se van, pero sí que hemos visto una tendencia creciente en nuestro caso de que cada vez salen más alumnos. Esto se debe a que cada vez se ha visto más conexión entre experiencia y empleabilidad, ya que habiendo tenido una experiencia internacional fuera te valoran mejor en las empresas dentro. No hay que olvidar que España es el país que más paro tiene de la UE, y los proyectos que crean empleo son aquellos basados en el negocio exterior.

España tiene empresas muy potentes que están generando negocio fuera y necesitan gente en España capaz de relacionarse, de hablar idiomas, de entender el mundo complejo multicultural y de viajar. Ante esa realidad de que el poco empleo que hay en España requiere esas competencias, eso está empezando a calar en la sociedad. Otro factor que pensamos que incide bastante es la implantación de programas bilingües en Secundaria y Bachillerato. La Comunidad de Madrid en los últimos siete años ha pasado de un 30% de colegios bilingües a más del 60%. Eso crea alumnos que están acostumbrados a estudiar y examinarse en inglés. Luego cuando llegan a la universidad lo tienen como natural, no solo el recibir estudios en inglés, sino la apertura a otros países de habla inglesa.

¿Cree que a nivel oral también hay que mejorar mucho en España en la educación del inglés?

El inglés es la única lengua del mundo donde el número de hablantes extranjeros supera a los nativos. Esto quiere decir que lo normal es hablar mal inglés. Es verdad que los españoles tenemos un acento particular, pero no es menos cierto que los italianos, los franceses o los ingleses también los tienen. Si una persona tiene un nivel suficiente para comunicarse e interactuar, hay que irse fuera sin complejos y no obsesionarse con esa percepción.

¿Suelen sacar buenas notas en otros países los alumnos españoles de Erasmus?

Siempre se observa una especie de erosión. Obviamente, tiene un impacto ir a un sistema educativo al que no estás acostumbrado, y eso te hace perder un poco de la nota que en teoría sacarías, pero no hay grandes diferencias. La gente dice que lo que gana (muchísimo más) es en experiencia.

¿Qué nivel de inglés se les pide aquí?

El B2, y si se van a países como Estados Unidos, un poco más. Siempre vuelven con un nivel más elevado por aquello de la experiencia, la inmersión, el hacer exámenes, etc.

Viendo todo esto, ¿sigue siendo el mito de que los Erasmus sirven para ir de fiesta, emborracharse y no ir a clase?

Creo que el que ya es así es así en todos lados, no creo que se fomente. Es más un mito, pero, en mi opinión, por lo que vemos aquí, el factor Erasmus no hace que vayas más o menos de fiesta. Vivimos en una sociedad muy abierta y la gente hace lo que le parece que tiene que hacer en su ocio y en su tiempo libre. No necesitan el argumento de estar fuera en otro país y me libero. Lo que pasa es que cuando estás en otro país tienes ganas de hacer excursiones, viajar, interactuar, que si estás en tu ciudad. Ya que es una experiencia de cuatro meses, la intentas maximizar, pero eso no consiste en que haya más fiestas, sino más excursiones, más de reunirte con amigos, más hacer deporte con otros… Pasa al revés, igual que los que vienen aquí pues hacen una excursión a Toledo, Segovia, etc. Tienes que concentrar esa experiencia del país y cultural en menos tiempo.

Con 39.277 estudiantes europeos recibidos en el curso 2013-2014, España se sitúa al frente de los destinos favoritos por los becados, muy por encima de otros países como Alemania (30.964 alumnos), Francia (29.621), o Reino Unido (27.401). ¿A qué cree usted que se debe esto?

Hay varios factores. El primero es que tenemos muchas universidades, y creo que somos el país de Europa que más tiene. Cuantas más haya más alumnos pueden venir. Segundo, la cultura, el idioma español, España en sí. Somos el segundo país turístico mundial por detrás de Francia. España es un país que atrae, estable… Muchos a lo mejor ya han venido de viaje antes con sus padres.

¿Cuáles son los destinos más demandados por los alumnos de la UFV?

Lo que dice los datos, en general, es que predominan Holanda, Italia y Francia. Muchos más querrían irse a países de habla inglesa, como el Reino Unido e Irlanda, pero en esos países hay una gran saturación, porque todo el mundo se quiere ir allí, entonces es más difícil. Ya por debajo están Alemania y países más pequeños como la República Checa.

En cambio, España es el que más alumnos envía al extranjero, a pesar de que los españoles son los que reciben becas más bajas de toda la Unión Europea, unos 143 euros mensuales de media, mientras que el promedio europeo es de 272. ¿Qué les empuja a marcharse fuera a pesar de las escasas ayudas que reciben?

Cada vez se valora más la experiencia internacional en sí, es como una inversión que luego tendrá su rendimiento a través de una mejor oportunidad laboral, el fortalecimiento de la cultura y del idioma, etc. Las becas son una ayuda parcial, y en general la educación siempre es así, porque, aunque la escuela sea pública o privada, hay unos libros que comprar, clases extraescolares de idiomas o de refuerzo en asignaturas. Pero es una buena inversión cuanto más invierta en academias de idiomas, música, deporte…

Está demostrado que las empresas cada vez valoran más la cuestión del deporte. Por ejemplo, si tú has participado en equipos oficiales de lo que sea, has podido demostrar una perseverancia, un trabajo en equipo, una competitividad, etc. Eso es una competencia, y no necesariamente viene de la universidad. Las empresas quieren gente que sepa tomar decisiones, que esté segura de sí misma, que sepa superar la adversidad, que trabaje en equipo… pues ahí incide el deporte.

Hay gente que te pregunta por el título al final. Esto ha cambiado. Antes era: ¿qué eres, abogado, periodista, médico…? Ahora es "no, no, dime qué sabes hacer. Qué idiomas hablas, qué experiencia has tenido, dónde has trabajado, deportes, hobbies ¿Sabes de cultura?...". En general, lo que están viendo es qué competencias tienes.

De los cuatro partidos que compiten por la Presidencia en España, ¿cuál ofrece mejores cosas con respecto a las becas Erasmus?

Esta es una cuestión que depende más de la política de la Unión Europea, entonces no es que se preste a mucho posicionamiento. En general, todos los partidos que tienen posibilidades de gobernar apuestan por la educación y la universidad. Otra cosa es que ya en sus programas hayan llegado tanto a nivel de detalle. La cuestión Erasmus es que viene financiada por la UE, España solo la administra. Otra cosa es que se planteen políticas complementarias.

Las becas Erasmus ya llevan 25 años, durarán y nadie se está planteando hacer grandes cambios. Es verdad que se hicieron ajustes económicos, pero es porque ahora hay más países a los que financiar, pero ninguno se plantea cambios dramáticos. Hay gobiernos como el de Brasil que de la noche a la mañana retiró completamente la financiación a un programa similar al Erasmus, porque no tenían recursos. Nosotros tenemos la enorme suerte de que lleva 25 años y los que quedan por venir. Ahora hay que mantenerlo, divulgarlo, y eso es más ya labor de las universidades.

¿Qué debe hacer la universidad para fomentar más las becas Erasmus?

La clave está en una progresiva toma de conciencia. Hay que intentar que se hable de ello, que se divulgue y se difunda. Recientemente, hace pocos meses, se ha constituido el Consejo de Alumnos, y han creado una vocalía internacional. Hay mucho que hacer y hay que garantizar que la información llega. No se trata solo de poner carteles, también hicimos el programa de radio, Meeting Point (los jueves de 13:00 a 14:00 en Onda Universitaria) porque nos preocupa que llegue cada vez a más gente. Habitualmente, a las universidades les cuesta mucho llegar al 8, 9 o 10% de alumnos de Erasmus, eso es lo esperable. Lo cual quiere decir que, en el mejor de los casos, un 90% de alumnos no se va a ir nunca fuera. Esto nos plantearía qué hacer, y yo creo que la UFV sí que ofrece oportunidades internacionales aquí.          

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